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El bienestar que nos proporciona el erotismo.
Platón amaba y admiraba las figuras juveniles llenas de fortaleza y hermosura. A los ojos de su conciencia, elevaba y purificaba sus sentimientos. El admirado y por todos conocido filósofo quería indicar que el amor verdadero busca en el ser querido lo más encumbrado y perfecto, siguiendo la idea de la no posesión, de ahí lo de platónico, distinguiendo además y claramente dos impulsos, el superior en la razón y el inferior en el apetito. Y es en ellos donde me place detenerme, en los apetitos, unos apetitos que no deberían dominarnos, sino servirnos y que no deberían mandarnos sino obedecernos, sernos útiles, como el apetito de la comida, pues igual el apetito sexual, con control, el nuestro, control mental dentro de lo que está bien o de lo que puede estar mal, hay que saber distinguir y tender a la sexualidad sana, tanto de cuerpo para no pillar ninguna enfermedad que nos estrangule la vida, como sana mentalmente, que no nos suma en depresiones ni derivados fatales, ahí tenemos los límites del bien y del mal. Porque cuando surge el apetito sexual, lo mejor es que sea consensuado ya que el apetito carnal suele ser decisivo en el futuro de cada vida de cada persona y existen ciertas taras o aspectos que se deben atender aunque no nos demos cuenta. Los desniveles y la desorientación en materia de apetito sexual nos deparará problemas que deben solventarse o dejarse de lado si no hay forma de aclararlos, tengamos en cuenta que este asunto, como poco, es cosa de dos. Y es que nosotros mismos podemos ser dos, el yo que quiere, siente y teme y el me que depende de factores externos. Desde que somos niños y empezamos a conocer el mundo y tener sensaciones, guardamos un registro en alguna parte de nuestro cerebro. Cada partícula de experiencia ganada, captada por la mente consciente, pasará a nuestro subsconciente bajo llave o candado y formando nuestros hábitos, de todo tipo, apetito sensual incluído.
Es por esto que yo muchas veces, después de mis experiencias y de mi balance, me he dicho a mi misma, ¿para qué voy a probar cosas nuevas que se me ofrecen ahora como puede ser el sexo esporádico, con desconocidos, o con mujeres? ¿para volver a abrir otro registro y trastocar algún otro aspecto que ya esté bien como está, porque lo está?
Mi único y último deber y derecho en mi vida, tal como hoy por hoy la tengo, es alcanzar la felicidad, mis experiencias son heterosexuales puras y duras, de acuerdo, pero encuentro así explicación a algo que se me ha preguntado muchas veces sobre probar algo nuevo y es esa, no quiero más registros, que ya me ha costado bastante ordenar mi cerebro con los que lleva dentro….pero…y tú? Estás abiert@ a nuevas experiencias? Cuales te gustaría probar? Yo, lo tengo muy claro, mi bienestar erótico de apetito sexual está siempre al lado de un hombre, aunque no sepa de cual ni si existe tan siquiera ni sepa donde está.


